
Aún no tenía ninguna Kaywoodie, ni tampoco alguna pipa con el interior del horno en espuma de mar, con ésta maté dos pájaros de un tiro.
Su estado no era demasiado bueno, el borde de la cazoleta había sufrido golpes y heridas, el interior del horno esta cubierto por un grueso culote, la espuma ni se adivinaba.

La boquilla no ajustaba en la caña, el aro de plata estaba sucio y golpeado.
La verdad es que no fue un trabajo demasiado duro. Se quitó el culote del horno, se desinfectó la boquilla y se ajusto, se pulió el aro de plata y finalmente se lijo con varios granos el borde de la cazoleta.
> Ahora tiene un aspecto más presentable. Tiene un buen brezo y un bonito diseño. Disfrutaré de su compañía.

Me encanta el resultado de tu restauración!!
ResponderEliminarMuchos pueden intentarlo, no todos lograrlo.
Un abrazo, Carlos Varas